El 20 de Agosto de 1977 se lanzaba la sonda Voyager II, la descubridora de los anillos de Júpiter y la única nave espacial que ha visitado Urano y Neptuno.
Las sondas Voyager se lanzaron con la misión de estudiar Júpiter y Saturno, aunque en el caso de la Voyager 2 se dejo abierta la posibilidad de alargar su vuelo hasta Urano y Neptuno. El tener que volar hasta los confines del Sistema Solar es la causa de los dos rasgos mas característicos de estas naves; su enorme antena y la ausencia de paneles solares.

Una de las naves Voyager.
Imagen cortesía NASA
La enorme antena se hace imprescindible para garantizar las comunicaciones a las enormes distancias a las que se alejará la nave, y la ausencia de paneles solares se debe a que, en los confines del Sistema Solar, no hay luz solar suficiente como para producir energía.
El viaje del Voyager a través del Sistema Solar
Y si la nave no puede utilizar el Sol, ¿Como puede producir la energía que necesita para funcionar? El hecho es que a la nave se le preveía una vida útil de unos 30 años, lo que dejaba una única fuente de energía válida: La energía nuclear. Pero no se trata de un reactor convencional, lo que se instaló en la Voyager es un depósito con isotopos radioactivos que, al desintegrarse, generan radiaciones que calientan una placa, calor que luego se transforma en electricidad; este sistema tiene el inconveniente de que produce poca energía (por eso no se utiliza en la Tierra), pero tiene la ventaja de su simplicidad mecánica.
Simulación de la aproximación del Voyager II a Saturno hecha con el Celestia
Las naves se lanzaron aprovechando la gran alineación planetaria que se produjo a finales de los 70 del pasado siglo; esta alineación hacía posible que una nave visitara todos los planetas exteriores aprovechando únicamente el impulso gravitacional. Así, la fuerza de gravedad de cada planeta le proporcionaría a la nave el impulso necesario para llegar al siguiente; es lo que se llama asistencia gravitatoria.

Rutas de las naves Voyager a través del Sistema Solar
Imagen cortesía NASA
La NASA quiso aprovechar este fenómeno astronómico para enviar una serie de sondas espaciales a visitar los planetas exteriores, pero los recortes sufridos tras la cancelación del proyecto Apolo obligaron a reducir las pretensiones del programa. De esta forma, la gran expedición que debía visitar los cuatro planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) quedo reducida a cuatro naves espaciales (Las Pioneer X y XI y las Voyager I y II) que visitarían únicamente Júpiter y Saturno. Afortunadamente, al final se aceptó alargar la misión de la Voyager II para que pudiera visitar también Urano y Neptuno.
“Voyager I, la frontera final”
El trabajo científico realizado por las Voyager es impresionante; las sondas descubrieron decenas de nuevos satélites de los planetas visitados, recopilaron información sobre su meteorología y campos magnéticos… entre sus descubrimientos destacan:
- Júpiter es exotérmico. La sonda descubrió que Júpiter emite mas calor del que recibe del Sol, lo que indica actividad energética interna.
- Actividad volcánica en Io. Io es un satélite de Júpiter que, junto con la Tierra, son los únicos objetos del Sistema Solar que presentan actividad volcánica.
- Europa cuenta con un océano subterraneo. Europa es un satélite de Júpiter que tiene una superficie muy lisa y brillante. La Voyager II descubrió que se trata de una capa de hielo que cubre un mar interior.
- Las primeras imágenes de Urano y Neptuno. A día de hoy, las fotografías obtenidas por la Voyager II son las mejores imágenes disponibles de estos planetas.

IO, el satélite volcánico de Júpiter
imagen cortesía NASA
A día de hoy, la sonda aun sigue activa con la misión de analizar las radiaciones cósmicas. En estos momentos está acercándose a los límites de la Heliopausa (lo que se considera la atmósfera solar) y se espera que podrá estudiar la interacción de las radiaciones solares con las radiaciones interestelares. Se calcula que la nave podrá seguir funcionando hasta el año 2020.

Visión artística de las Voyager aproximándose a la Heliopausa
Imagen cortesía NASA
Una vez que la nave se haya adentrado en el espacio interesterlar, en el transcurso de unas decenas de miles, tal vez millones de años, las dos sondas Voyager pasarán por las proximidades de alguna estrella donde quizá alguna civilización extraterrestre consiga rescatarlas. Por si tal eventualidad ocurre, las Voyager transportan un disco con información sobre la Tierra; queda por ver si esos hipotéticos extraterrestres serán capaces de entender el disco.

Disco con información sobre la Tierra transportado por las Voyager
Imagen cortesía NASA
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6 respuestas ↓
1 leidivanises ou yeaaa // 20 de Agosto de 2007 a la(s) 10:21 am
Interesante artículo
¿Más información sobre ese disco con información de la Tierra?
2 sepu // 20 de Agosto de 2007 a la(s) 1:24 pm
“leidivanises ou yeaaa” aqui tienes mas info sobre el disco: http://es.wikipedia.org/wiki/Disco_de_oro_de_las_Voyager
3 leidivanises ou yeaaa // 23 de Agosto de 2007 a la(s) 10:13 am
Gracias sepu
4 Lumen_Dei // 23 de Agosto de 2007 a la(s) 10:24 am
Hace ya más de tres lustros que Scientific American empezó a asombrar al mundo con las fotos que enviaba la sonda Voyager desde los planetas más alejados del Sol, siempre me ha maravillado el fruto obtenido de ese artefacto.
Lo que no entiendo es porqué no se envían más naves de ese tipo y con esas misiones.
5 TONI // 4 de Septiembre de 2007 a la(s) 6:46 pm
esalgo inprecionante lo que se ve en los videos pero yo quiero saber mas de este proyuecto porfavor mandenme un menmsaje
6 El legado del “Ulyses” // 13 de Junio de 2008 a la(s) 1:01 pm
[…] lo que ha permitido a la nave explorar el espacio interestelar. La Ulyses es, junto con las Voyager, las únicas naves espaciales que han logrado salir de la zona de influencia del […]
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